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Duero - El Viaje - River

Padre Duero y Espina Dorsal de Castilla. Soy el hilo de plata que nace en la soledad de los Picos de Urbión, deslizándome entre pinos y rocas para convertirme en el eje místico de un reino. Soy el verso de Machado que recorre las tierras de Soria y el silencio de San Saturio, donde mis aguas se detienen para escuchar la historia. Soy el arquitecto de los Arribes, esos tajos de granito donde me hago frontera y abismo para demostrar que no hay piedra que mi paciencia no pueda quebrar.
 
Hoy te hablo desde mis orillas tapizadas de viñedos en la Ribera, donde mi humedad se transforma en el alma de los mejores tintos del mundo, y desde la paz de las Riberas de Castronuño. Porque bajo mi apariencia de río manso y viejo late un corazón indomable que ha visto nacer imperios y morir fronteras. No me mires solo como una cuenca hidrográfica o un recurso para el regadío; mírame como el río de los poetas que sembraron palabras en mis espumas y como la raíz de una identidad que une a España y Portugal en un solo abrazo de agua.
 
Desde el esplendor de Tordesillas y Zamora hasta el rincón donde mis afluentes —el Pisuerga, el Esla y el Tormes— me entregan su fuerza, ya hay quienes han decidido que mi voz no sea silenciada por el olvido. No camino solo; llevo conmigo la memoria de monjes y pastores que, con manos curtidas por el cierzo, entendieron que yo soy el pulso de esta tierra. Ellos son ahora el murmullo de mis pesqueras y el aliento que agita mis chopos, mis sauces y los álamos dorados de mis riberas.
 
Fui la linde de la Reconquista y la llave de un comercio que llega hasta el mar, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de leyenda y vida. ¿Estás listo para dejar de ser habitante de mis orillas y convertirte en el caballero que el Duero necesita?