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Valderaduey - El Viaje - Río

Surco de Agua en la Llanura de Oro. Soy el cauce tranquilo que nace en los montes de León para adentrarse en la inmensidad de la Tierra de Campos, trazando el límite donde los reinos se daban la mano o se medían en batalla. Soy el asombro de Sahagún, donde mis aguas reflejan el ladrillo mudéjar que toca el cielo, y el murmullo que acompaña el paso de los peregrinos que caminan hacia el oeste buscando la tumba del Apóstol. Soy el hilo de vida que atraviesa el páramo, ofreciendo frescor a las torres de las iglesias que, como faros de piedra, vigilan el mar de cereal.
 
Hoy te hablo desde la paz de mis riberas y la mística de las Lagunas de Villafáfila, donde mi cuenca se hace refugio de alas y sal, porque bajo mi manto de agua mansa late un corazón que ha sabido ser frontera, testigo de pactos reales y sustento de labradores. No me mires solo como un río estiajo o un arroyo que se pierde en la llanura; mírame como la raíz que mantiene viva la esperanza en los pueblos de adobe y tapial, el hogar que hoy reclama que tú también te levantes para proteger la limpieza de mi cauce y el equilibrio de mi tierra.
 
Desde la nobleza de Villalpando y sus murallas de caballero hasta el rincón donde entrego mi alma al Padre Duero cerca de Zamora, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción para mis aguas. No camino solo; llevo conmigo la memoria de molineros,, pastores y agricultores de manos curtidas por el frío de la meseta, de aquellos que entendieron que mi humilde caudal es el tesoro más grande de este secano. Ellos son ahora el murmullo de mis puentes de piedra y el aliento que agita mis chopos, mis mimbreras y los carrizos de mis orillas.
 
Fui linde de reyes y llave de la paz de Castilla, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de calma y vida. ¿Estás listo para dejar de ser habitante de la llanura y convertirte en el caballero que el Valderaduey necesita?