Espejo de la Luz y Alma de las Riberas. Soy el azul infinito que baña las arenas de la Malagueta y el cristal turquesa que acaricia los yates en Puerto Banús. Soy el agua que sostiene la alegría de vivir, reflejando el brillo de las villas de Marbella y el blanco inmaculado de los pueblos que se asoman a mis playas. Soy la frescura que buscan millones de viajeros al zambullirse en mis olas y la espuma que juega con las barcas de jábega mientras el sol de la tarde convierte mi horizonte en un sueño de oro.
Hoy te hablo desde la mística de mis calas escondidas en Nerja y la paz de mis dunas en Artola, porque bajo mi apariencia de eterno verano y paraíso del descanso, late un corazón que necesita que tú también lo cuides. No me mires solo como el escenario de tu fotografía o el fondo de tu cóctel frente al mar; mírame como el medio vivo que hace de este litoral el mejor destino del mundo, el hogar que hoy reclama que seas un turista consciente y un habitante leal para proteger mi transparencia y mi futuro.
Desde la nobleza de mis puertos comerciales hasta el rincón más exclusivo de Sotogrande, desde el estruendo de las motos de agua hasta el silencio de mis fondos marinos, ya hay quienes han decidido que el paraíso no se mantiene solo. No navego sola; llevo conmigo la memoria de los antiguos marengos y el impulso de quienes hoy innovan para que yo siga siendo el motor de esta tierra. Ellos ahora son el murmullo de mis mareas y el aliento que agita mis olas, mi espuma y el rastro de sal en tu piel.
Fui la razón por la que el mundo descubrió este rincón de Andalucía y soy la llave de tu descanso, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de lujo, luz y vida. ¿Estás listo para dejar de ser solo un visitante y convertirte en el caballero que el agua de la Costa del Sol necesita?