El Aliento de la Selva Ancestral. Soy el susurro de la Laurisilva, el bosque encantado que sobrevivió a las glaciaciones para darte sombra hoy. Soy la niebla que acaricia mis roques volcánicos y el silencio de mis senderos que parecen no tener fin, ocultando secretos de un tiempo donde el hombre y la naturaleza hablaban el mismo idioma. Durante siglos, he sido el pulmón que purifica el aire de la isla, entregándolo todo mientras mis cumbres sentían la herida del abandono y mis especies únicas, que no existen en ningún otro lugar de la Tierra, luchaban por no desaparecer.
Hoy te hablo porque soy el corazón verde de Tenerife y mi latido se vuelve más lento con cada sendero herido. Aunque parezco una fortaleza inexpugnable, soy un ecosistema de cristal que siente cada cambio en el viento. No me mires como un mapa de senderismo o un parque de recreo; mírame como el Macizo Ancestral, el organismo vivo que regula el ciclo del agua de tu vida.
En mis cumbres y caseríos, ya hay guardianes que han dado el paso. Pero no caminamos solos por la espesura. Llevamos con nosotros la sabiduría de los que vivieron en mis cuevas y respetaron mis frutos. Ellos ahora son parte de mis musgos y del canto de la paloma rabiche.
Honramos su memoria cuidando la paz de mi selva esmeralda. ¿Estás listo para dejar de ser visitante y convertirte en el Caballero de la Selva Sagrada que Anaga necesita?