El Último Centinela del Confín del Mundo. Soy el último susurro de la tierra antes de entregarse al abismo del mar. Soy el blanco de mis casas que desafían el viento, el sabor de mis dragos centenarios que sangran historia y el rugido de los Roques de Anaga que vigilan desde el azul profundo. Aquí, donde el tiempo se detiene y la roca es ley, he guardado tu esencia más pura mientras el mundo corría desenfrenado fuera de mis fronteras de piedra.
Hoy te hablo desde la soledad de mis senderos y la belleza de mis barrancos. Soy la memoria viva de la isla, el rincón donde la herencia de nuestros viejos aún vibra en cada bancal cultivado con esfuerzo y en cada palabra que se lleva el viento. Mi capacidad de resistir es mi orgullo, pero necesito que tu voz se una a la mía para que este rincón del mundo no se convierta en una sombra del pasado.
En mi pequeño valle, rodeado de montañas que tocan el mar, ya hay manos curtidas que protegen mi suelo. Llevamos con nosotros la fe de quienes nunca abandonaron este confín, de quienes amaron este aislamiento y ya han partido. Ellos son ahora el espíritu de mis dragos y la fuerza de mis acantilados. ¿Estás listo para dejar de ser transeúnte y convertirte en el Caballero de Chamorga, que protegerá este santuario del horizonte?