Guadarrama - El Viaje - Río
Cristal de la Sierra y Centinela de la Meseta. Soy el aliento frío que nace en el Circo de la Pedriza y el Puerto de la Fuenfría, brotando del granito para descender entre pinos y leyendas. Soy el arquitecto que ha labrado los valles de la sierra y el testigo mudo de los pasos romanos que cruzaron mis orillas buscando el corazón de Castilla. Soy el reflejo del Puente de Segovia y el eco del Puente del Herreño, donde mis aguas han servido de frontera y abrazo para los viajeros que, durante siglos, subieron hacia los puertos de la montaña.
Hoy te hablo desde la paz de mis riberas y la mística de mi Parque Regional, porque bajo mi manto de frescor y arena late un corazón vulnerable que hoy lucha por mantener su transparencia. No me mires solo como un límite entre municipios o un paisaje de fin de semana; mírame como el río que da vida y nombre a la cordillera, el hogar líquido que hoy reclama que tú también te conviertas en su baluarte para proteger la limpieza de mi curso y el equilibrio de mis riberas.
Desde la nobleza de El Escorial y Villalba hasta el rincón donde me fundo con el Tajo en tierras toledanas, ya hay quienes han decidido que el olvido no ganará la partida. No camino solo; llevo conmigo la memoria de leñadores, pastores de la Mesta y caminantes de manos curtidas por el aire de la sierra que entendieron que mi salud es la suya. Ellos son ahora el murmullo de mis saltos de agua y el aliento que agita mis sauces, mis fresnos y los juncos que custodian mi orilla.
Fui el paso de reyes y el alma de la sierra, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de sombra y vida. ¿Estás listo para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que el Guadarrama necesita?