Guadalhorce - El Viaje - River
Arquitecto del Desfiladero y Huerto de Málaga. Soy el cauce valiente que nace entre las sierras de Loja y Antequera, abriéndome paso con la paciencia de los siglos para esculpir el asombro del Caminito del Rey. Soy la fuerza que talló los Gaitanes, alzando paredes de roca que tocan el cielo mientras mis aguas rugen en el abismo. Soy el pulso de la fertilidad en el Valle que lleva mi nombre, donde el aroma del limón y la naranja se funde con mi corriente para alimentar una tierra que sabe a sol y a historia.
Hoy te hablo desde la paz de mis embalses del Chorro y la mística de mi Desembocadura, ese último refugio de alas y sal donde me encuentro con el mar. Porque bajo mi apariencia de río trabajador late un corazón que ha visto pasar a fenicios y romanos, y que hoy lucha por mantener la pureza de sus fuentes. No me mires solo como un canal de paso o una reserva de agua; mírame como la columna vertebral que une la montaña con la costa, el hogar que hoy reclama que tú también te levantes para defender su equilibrio y su caudal.
Desde la nobleza de Álora y Pizarra hasta el rincón más vibrante de la capital malagueña, desde las sombras del Torcal hasta el abrazo de las marismas, ya hay quienes han decidido que el olvido no ganará la partida. No camino solo; llevo conmigo la memoria de acequieros y campesinos, de aquellos que con manos curtidas por el terral entendieron que yo soy la vida de esta provincia. Ellos son ahora el murmullo de mis saltos y el aliento que agita mis adelfas, mis álamos blancos y los tarajes de mis riberas.
Fui motor de industrias y llave del paraíso de la luz, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de frescor y vida. ¿Estás listo para dejar de ser habitante de mis orillas y convertirte en el caballero que el Guadalhorce necesita?