Cerezuelo - El Viaje - Río
Veneno de Plata y Arquitecto de la Roca. Soy el susurro que nace en las entrañas de la sierra, brotando con la fuerza de la nieve fundida para dar vida al valle que me aguarda. Soy el asombro del Puente de las Herrerías, donde la leyenda dice que el hierro se fraguó en una noche, y el cauce que desafió a la historia al deslizarse bajo la soberbia Bóveda de Santa María, sosteniendo con mi murmullo el sueño de una catedral que el cielo dejó sin techo.
Hoy te hablo desde la paz de mis remolinos y el frescor de mis orillas de chopos y adelfas, porque bajo mi manto de agua cristalina late un corazón que es el latido mismo de Cazorla. No me mires solo como un arroyo de montaña o una estampa para el viajero; mírame como el hilo de vida que ha tallado la identidad de este pueblo y que hoy necesita que tú también te levantes para defender la pureza de mi curso y el equilibrio de mi sierra.
Desde el rincón más alto de mis fuentes hasta el encuentro donde mis aguas se funden con la tierra, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción. No camino solo; llevo conmigo la memoria de molineros y labradores, de aquellos que con manos curtidas por el aire del monte entendieron que mi salud es la suya. Ellos son ahora el murmullo de mis saltos de agua y el aliento que agita mis helechos, mis mimbres y la hiedra que abraza mis muros de piedra.
Fui la razón de una villa y la llave de su frescura eterna, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de sombra y vida. ¿Estás listo para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que el Cerezuelo necesita?