Comunidad Valenciana - El Viaje
Latido de Luz y Salitre. Soy el destello del sol sobre la Albufera y la brisa que transporta el aroma de mis azahares a través de la vega. Soy la fuerza de mis sierras de interior, de piedra seca y bancales antiguos, y el murmullo constante de mis acequias, que son las venas por las que corre mi historia. Durante siglos, fui el Reino de la Luz que abasteció de seda y frutos al mundo, entregando mi huerta y mi empuje mientras el asfalto ganaba terreno a mis campos y mis ríos, a veces bravos y a veces ausentes, sufrían el rigor de una tierra sedienta.
Hoy te hablo desde la calidez de mis arenas y el frescor de mis manantiales, porque aunque parezco alegre y eterna, soy el corazón de una tierra que siente la herida de la erosión y el desafío de un mar que exige respeto. No me mires solo como una playa de horizontes infinitos; mírame como la madre acogedora que te dio nombre y que hoy necesita que tú también la defiendas. Mis huertos ya no pueden absorber más olvido y mi agua, ese tesoro regulado por tribunales milenarios, se vuelve cada vez más frágil.
En cada rincón de mis tres provincias, desde el Maestrat hasta la Vega Baja, ya hay manos que han dado el paso para que mi identidad no se desvanezca. Pero no caminamos solos. Llevamos con nosotros la memoria de los antiguos regantes y marineros, aquellos que con manos curtidas por la sal y el sol amaron este suelo y ya han partido. Ellos ahora son parte de mi arcilla y su esfuerzo resuena en la crepità de mis fiestas y en el silencio.
Fui la cuna de navegantes y artistas, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que esta tierra noble necesita?»