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Castilla-La Mancha - El Viaje

Latido de la Llanura Eterna. Soy el horizonte que nunca termina, donde el cielo se funde con la tierra en un abrazo de ocre y azul. Soy el susurro del viento entre las aspas de mis molinos de viento, hitos de una lucha eterna contra gigantes invisibles, y el silencio de mis viñedos y olivares que hunden sus raíces en el barro rojo de mi historia. Durante siglos, he sido el camino de paso y la despensa de imperios, entregando mi pan, mi vino y mi alma mientras mis pueblos se sumían en el letargo de la distancia y mis rías de tierra seca esperaban una lluvia que se vuelve cada vez más esquiva.
 
Hoy te hablo desde la serenidad de mis plazas y la fuerza de mis serranías, porque aunque parezco inabarcable y recia, soy el corazón de una tierra que sufre el desgarro de la despoblación y la sed de sus campos. No me mires solo como una llanura de paso o un escenario de ficciones antiguas; mírame como la madre hidalga que te dio nombre y que hoy necesita que tú también la defiendas. 
 
En cada rincón de mis cinco provincias, bajo el sol más rotundo de la meseta, ya hay manos que han dado el paso para que mi lumbre no se apague. Pero no caminamos solos. Llevamos con nosotros la memoria de los antiguos pastores y labriegos, aquellos que con piel curtida por el sol amaron este suelo y ya han partido. Ellos ahora son parte de mi arcilla y su esfuerzo resuena en el aire que peina el cereal. Honramos su legado cuidando lo que ellos protegieron con tanto sacrificio.
 
Fui la cuna de ideales universales y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que esta tierra noble necesita?»