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 Madre de Bosque, Carbón y Espuma. Verde eterno que desafía al invierno y el salitre del Cantábrico que curte mis acantilados. Bajo mis nubes de ceniza y oro, guardo el secreto de las piedras de Santa María del Naranco y el rastro de los lobos que aún recorren el Somiedo salvaje. Durante siglos, fui el último refugio de la libertad, el hogar donde la madera de mis bosques se hizo barco y mi carbón alimentó el fuego de una industria que hoy es memoria viva grabada en la piel de mis cuencas.

Hoy te hablo desde la profundidad de mis brañas y el estruendo de mis rompientes, porque bajo mi manto de bosque y roca late un corazón que teme al olvido. No me veas solo como un paraíso de descanso; mírame como la madre brava que hoy necesita que sus hijos vuelvan a caminar sus sendas y protejan su tesoro más frágil.
 
Desde las cuencas mineras hasta las villas marineras de Llanes y Luarca, ya hay quienes han decidido que el silencio no es el destino. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s a las generaciones que nos precedieron y que con manos de azabache y red domaron esta tierra de fiera belleza. Ellos ahora son el murmullo de mis fuentes y el aliento que agita los hayedos.
 
Fui el origen y si me cuidas, yo seguiré siendo tu paraíso natural. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Asturias necesita?