Bella Desconocida de Piedra, Agua y Cereal. Soy el latido del Románico más puro, la elegancia de mi Catedral que esconde tesoros en su cripta y el murmullo del agua que recorre el Canal de Castilla, ese sueño ilustrado que aún acaricia mis tierras. Soy la fuerza indomable de la Montaña Palentina, donde el oso y el bisonte aún encuentran refugio entre robles y picos, y la inmensidad de Tierra de Campos, que cambia de color con cada estación bajo el sol de Castilla. Durante siglos, fui el granero de un país y el cruce de caminos de peregrinos que buscaban su fe en el Camino de Santiago, entregando mi trigo y mi alma mientras mis villas romanas de La Olmeda dormían bajo el polvo de los siglos.
Hoy te hablo desde la bruma de mis valles y la paz de mis páramos del Cerrato, porque bajo este manto de piedra y labranza late un corazón vulnerable. No me mires solo como una tierra de paso o una llanura infinita; mírame como la raíz de tu propia historia y el hogar que hoy necesita que tú también la defiendas para que su pulso no se apague en el silencio de las eras.
Desde las torres de Aguilar de Campoo hasta el rincón más sagrado de Frómista, desde las profundidades de la Cueva de los Franceses hasta el mirador del Cristo del Otero, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción. No caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de generaciones anteriores, de aquellos que con manos curtidas por el cierzo y el arado levantaron este reino de luz, cuidando cada esclusa y cada capitel cuando el mundo era un desafío constante. Ellos ahora son el murmullo de mis ríos y el aliento que agita mis bosques de la Pernía.
Fui la cuna de la primera universidad y si me cuidas, yo seguiré siendo tu fuerza. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Palencia necesita?