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 Luz que nace del Mar y la Sierra. Soy la brisa que alivia tus tardes de terral, el agua que se esconde en las entrañas de El Chorro y la roca milenaria del Torcal. Durante siglos, he sido tu puerto y tu alegría, entregándolo todo mientras mis costas se asfixiaban, mis montes perdían su verde ante el fuego y mi mar se llenaba de ruidos y sombras que no le pertenecen.

Hoy te hablo, y aunque parezco un paraíso inagotable bajo el sol, soy una tierra que siente la sed con dureza. Siento cómo mis ríos pierden el pulso antes de llegar a la orilla y cómo el calor amenaza el frescor de mis valles. No me mires solo como un destino de descanso; mírame como el hogar vibrante que te sostiene y que hoy reclama tu honor para ser defendido.

Desde el último rincón de la Serranía de Ronda hasta los pueblos blancos de la Axarquía, ya hay quienes han decidido que el silencio es una traición. Pero no cabalgamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de quienes amaron este litoral y estos montes, aquellos que vivieron de mi mar y de mis viñas y ya han partido. Ellos ahora son la sal en tu piel y el eco en el desfiladero; honramos su nombre protegiendo la belleza que ellos nos legaron.

Fui la llave del Mediterráneo y hoy te pido que des un paso al frente por tu propia casa. Si me cuidas, yo seguiré siendo tuya. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Málaga necesita?