Corazón de Cristal, Piedra y Viento de Montaña. Soy la cumbre blanca del Aneto que vigila el norte, el último refugio de los hielos eternos y la luz limpia que baja por el río Ara y el Cinca. Soy la magia del Parque Nacional de Ordesa, el silencio de las iglesias románicas de Serrablo y el alma salvaje de los cañones del Guara. Durante siglos, he sido tu fortaleza y tu guía, entregándolo todo mientras mis glaciares retrocedían bajo un sol cada vez más extraño, mis pueblos se vaciaban y mis ríos luchaban por mantener su pulso en tiempos de sequía.
Hoy te hablo, y aunque parezco una cordillera inexpugnable de granito y nieve, soy una tierra vulnerable. No me mires solo como una pista de esquí o un refugio de verano; mírame como la raíz de tu propio aliento y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para defender su fragilidad.
Desde los valles de Ansó y Hecho hasta las llanuras de los Monegros, desde el Somontano de Barbastro hasta la majestuosidad de Jaca, ya hay personas que han decidido que el silencio ya no basta. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros padres y abuelos, aquellos que con manos curtidas por el frío y la piedra levantaron bordas, cuidaron rebaños y mantuvieron viva la llama de estas montañas. Ellos ahora son parte de este aire puro y susurran en el cierzo que recorre nuestros valles.
Fui la cuna de un reino y el puente hacia Europa, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu horizonte y tu fuerza. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Huesca necesita?