Latido de la Tierra Parda y Espejo de la Mancha. Soy la llanura roja donde los gigantes de viento custodian el horizonte y el agua se esconde bajo el suelo para renacer en el milagro de las Tablas de Daimiel. Soy la herencia volcánica del Campo de Calatrava, el alma de piedra del Castillo de Calatrava la Nueva y el murmullo de las cascadas en las Lagunas de Ruidera. Durante siglos, fui el refugio de caballeros y poetas, entregando mi pan y mi vino mientras el sol de agosto curtía mis campos y el silencio habitaba mis dehesas del Valle de Alcudia.
Hoy te hablo desde la majestuosidad de mis plazas de piedra y la fuerza de mis rías de interior, porque bajo este manto de cereal y monte bajo late un corazón vulnerable. No me mires solo como una tierra de paso o el escenario de una novela antigua; mírame como la raíz de una estirpe noble que hoy necesita que tú también la defiendas para que su pulso no se apague.
Desde la elegancia de Almagro hasta el patrimonio vivo de Almadén, desde Villanueva de los Infantes hasta los confines de Sierra Madrona, ya hay quienes han decidido que el olvido no será nuestro destino. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de quienes nos precedieron, de aquellos que con manos de barro y vid levantaron este reino de luz, cuidando cada pozo y cada surco bajo cielos infinitos. Ellos ahora son el susurro que recorre mis molinos y el eco en mis iglesias de cal.
Fui la Villa Real fundada por reyes y hoy si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Ciudad Real necesita?