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Alma de Piedra, Agua y Luz Estrellada. Soy el latido de la historia que fluye por el Guadalquivir, la piedra blanca que levantó imperios y la luz que bañó la ciudad más sabia del mundo. Soy la paz de los olivares de la Subbética, la fuerza de la dehesa de Los Pedroches y el silencio sagrado de las cumbres de Sierra Morena.
 
Hoy te hablo, y aunque parezco una fortaleza eterna de granito y cal, soy una tierra frágil. Siento cómo mis campos de cereal pierden su color y cómo la sed amenaza el equilibrio de mis valles y mis sierras. No me mires solo como un patio florecido o un recuerdo de gloria pasada; mírame como la raíz de tu propia identidad y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para defender su futuro.
 
Desde las tabernas de la capital hasta los castillos de la Guijarrosa, desde los viñedos de Montilla-Moriles hasta el último rincón del Guadiato, ya hay personas que han decidido que el silencio no es una opción. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros padres y abuelos, aquellos que con manos curtidas por la siega y la vara cuidaron esta tierra de cal y ya han partido. Ellos ahora son parte de este polvo dorado y susurran en el viento que peina las encinas. Honramos su legado cuidando cada palmo de tierra roja que nos confiaron.
 
Fui el centro del mundo y el faro de la razón, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu orgullo y tu sustento. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Córdoba necesita?