Niña de Cristal donde el Mar Abraza la Historia. Soy la roca fenicia que desafía al tiempo, el último suspiro de Europa antes de fundirse con el océano y la luz que guía a los navegantes desde hace tres mil años. Soy la sal de mis Esteros, la fuerza del Levante que agita las almas y el abrazo eterno entre la Bahía y la Sierra de Grazalema. Durante siglos, he sido tu puerto, tu alegría y tu escudo, entregándolo todo mientras mis murallas se desgastaban por el salitre, mis vientos se volvían indomables y mi tierra sufría bajo el sol de la Caleta.
Hoy te hablo, y aunque parezco una isla de plata inexpugnable, soy una tierra vulnerable. Siento cómo mis costas retroceden ante el mar y cómo el equilibrio de mis marismas y alcornocales pende de un hilo. No me mires solo como una fiesta eterna o un retiro de arena blanca; mírame como la raíz de la libertad que aquí nació y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para defender su destino.
Desde las callejuelas del Pópulo hasta los campos blancos de Jerez, desde la furia de Tarifa hasta el silencio de la Vía Verde, ya hay personas que han decidido que el silencio ya no basta. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros padres y abuelos, aquellos que con manos curtidas por la red y la viña cuidaron este rincón del mundo y ya han partido. Ellos ahora son parte de este suelo calizo y susurran en la marea que lame nuestras orillas.
Fui la puerta de las Indias y la cuna de la ley, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu luz y tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Cádiz necesita?