Memoria de Reinos, tallada en Frío y Dignidad. Soy la aguja calada de mi Catedral que busca el cielo, el frío valiente que curte el carácter y el eco de los primeros pasos humanos en Atapuerca. Soy la fuerza del Ebro horadando los cañones de Sedano, la paz de los viñedos en la Ribera del Duero y el misterio verde de las Merindades. Durante siglos, fui la cabeza de Castilla y la cuna de su lengua, entregando mi piedra y mi trigo mientras los peregrinos trazaban el Camino de Santiago sobre mis campos y el silencio habitaba mis monasterios de leyenda.
Hoy te hablo desde la majestuosidad de mis desfiladeros y la inmensidad de mis llanuras, porque bajo este manto de historia y roca late un corazón vulnerable. No me mires solo como una tierra de paso hacia el norte o un frío recuerdo del pasado; mírame como la raíz de tu propia identidad y el hogar que hoy necesita que tú también la defiendas para que su pulso no se apague entre las sombras del tiempo.
Desde las torres de Medina de Pomar hasta las orillas de Aranda, desde la soledad de Siloes hasta el rincón más profundo de la Sierra de la Demanda, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción. No caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros antepasados, de aquellos que con manos curtidas por la escarcha y el arado levantaron este reino de luz. Ellos ahora son el susurro que recorre mis murallas y el aliento que agita mis hayedos.
Fui el origen de un destino y el faro de la cultura, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio y tu orgullo. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Burgos necesita?