Silencio de Sierra, Muralla de Fe y Horizonte de Encinas. Soy el anillo de piedra que abraza la historia, la muralla inexpugnable que desafía al tiempo y el susurro místico de Santa Teresa recorriendo mis calles. Soy la fuerza de la Sierra de Gredos, donde el Pico Almanzor toca el cielo, y la paz de mis valles de castaños en el Tiétar. Durante siglos, fui baluarte de caballeros y cuna de santos, entregando mi fe y mi temple mientras el sol de Castilla doraba mis campos de la Moraña y el frío de la sierra curtaba mi piel de roca.
Hoy te hablo desde la majestuosidad de mis adarves y la pureza de mis gargantas cristalinas, porque bajo este manto de granito y silencio late un corazón vulnerable. No me mires solo como una fortaleza de leyenda o un refugio de paso; mírame como la raíz de tu propia resistencia y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para defenderlo.
Desde la nobleza de Arévalo hasta el rincón más profundo del Barco de Ávila, ya hay quienes han decidido que el olvido no será nuestro destino. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros antepasados, de aquellos que con manos curtidas por el frío y la piedra levantaron este reino de luz, cuidando cada verraco vetón y cada hórreo bajo cielos infinitos. Ellos ahora son el murmullo en mis ríos y el aliento que agita los pinares.
Fui el origen del misticismo y la fuerza, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Ávila necesita?