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Paraíso de Luz. Soy el abrazo eterno entre el desierto y el Mediterráneo, el rincón donde Europa se asoma al horizonte y el sol decidió quedarse a vivir. Soy la fuerza de la Sierra de los Filabres, el susurro de las olas en el Cabo de Gata y la luz cegadora de mis campos de cristal que alimentan al mundo entero. Durante siglos, he sido tu refugio y tu orgullo, entregándolo todo mientras mi tierra se agrietaba, mis pozos se secaban y el Levante soplaba con la fuerza de mil inviernos.
 
Hoy te hablo, y aunque parezco un mar de plástico y roca inquebrantable, soy una tierra frágil. Siento cómo el avance del desierto me pisa los talones y cómo cada gota de agua es un milagro que nos cuesta la vida mantener. No me mires solo como una despensa de hortalizas o una playa de postal; mírame como la raíz de tu propia existencia y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para defender su mañana.
 
Desde el puerto de la capital hasta las cumbres de las Alpujarras, desde el Poniente hasta el Levante y los rincones mágicos de Níjar, ya hay personas que han decidido que el silencio no es una opción. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros padres y abuelos, aquellos que con manos quemadas por el salitre y la arena levantaron este milagro sobre el polvo. Ellos ahora son la brisa que refresca nuestras calas y el eco que resuena en las canteras de mármol. Honramos su legado cuidando cada brizna de vida y cada rayo de luz que nos confiaron.
 
Fui la última frontera y el puente entre mundos, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu horizonte y tu esperanza. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Almería necesita?