El Viaje - Countries
He sido la cuna de tus navegantes desde que aprendiste a leer las estrellas y a confiar en las mareas. Durante milenios, entregué mis archipiélagos como perlas en el vacío, mientras mis arrecifes tejían catedrales de vida bajo el agua y mis selvas milenarias guardaban los secretos de tus ancestros.
Hoy, te hablo porque el horizonte que nos rodea está cambiando. Aunque parezco un paraíso infinito, soy el continente que susurra desde la fragilidad de un atolón. Mis islas, esas que viste nacer del fuego volcánico, hoy sienten el abrazo frío de un océano que sube sin descanso; mis corales, antes vibrantes de color, palidecen ante el calor de un sol que ya no reconozco. No me mires solo como un destino de descanso o una frontera de aguas lejanas; mírame como el corazón azul del mundo, el organismo que regula el aliento de todo el planeta.
En cada rincón de mi inmensa geografía, desde el OutBack rojo de Australia hasta los picos nevados de Aotearoa y las arenas blancas de la Polinesia, ya hay guardianes que han escuchado mi llamado. Pero no navegan sol@s. Llevamos con nosotr@s la sabiduría de los grandes navegantes del pasado, de quienes entendieron que la tierra y el mar son uno solo. Ellos ahora son parte de mis corrientes, de la sal de mis brumas y del canto de mis ballenas. Honramos su memoria cada vez que protegemos una ola o plantamos una semilla; somos sus voces rompiendo el silencio del olvido.
Fui el último rincón descubierto por el hombre moderno, pero quiero ser el primero en enseñarle a vivir en equilibrio. Hoy te pido que lideres la transformación más urgente: la de mi protección y retorno a la armonía. Si me respetas, seguiré siendo tu puente entre mundos y tu santuario de paz.
¿Estás list@ para dejar de ser solo un viajero y convertirte en el Caballero del Gran Azul que Oceanía necesita?