El Viaje - Países
He sido el testigo de tus pasos desde que aprendiste a caminar. Durante siglos, he entregado todo lo que soy en silencio, mientras mis suelos eran fragmentados, mis glaciares se convertían en lágrimas y mi cielo perdía su azul bajo el peso del progreso ciego.
Hoy, te hablo porque mi capacidad de sostenerte está al borde del abismo. Aunque parezco sólida y eterna, soy el continente que se calienta al doble de velocidad que el resto del planeta. Mis tierras ya no pueden absorber más olvido, mis ríos se desvanecen antes de llegar al mar y mi aire carga con una herencia de humo que ya no puedo filtrar. No me mires como un mapa de estados o un inventario de riquezas; mírame como el organismo vivo que te dio nombre y hogar.
En cada rincón de mi geografía, desde las costas del Mediterráneo hasta las llanuras del norte, ya hay viajeros que han dado el paso. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de quienes estuvieron aquí, amaron esta tierra y ya han partido. Ellos son ahora parte de mi suelo, del ciclo de mi agua y del susurro de mi viento. Honramos su vida protegiendo el legado que nos confiaron; somos sus manos siguiendo su labor.
Fui el origen de tus mayores transformaciones, y hoy te pido que lideres la más importante de todas: la de mi sanación. Si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio y tu orgullo. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Europa necesita?