Extremadura - El Viaje
Voz de la Dehesa y el Granito. Soy el horizonte de encinas que susurra bajo el sol de estío y el refugio de piedra de mis sierras donde el águila y el buitre trazan círculos de libertad. Soy el eco de las legiones en Mérida y la nostalgia de los que partieron un día hacia mundos desconocidos, llevando mi nombre más allá de los océanos. Durante siglos, he sido la Tierra de Conquistadores, entregando mi juventud y mi coraje mientras mis pueblos se sumían en un silencio de siglos, mis campos de secano esperaban una lluvia esquiva y mi tren, ese vínculo necesario, se convertía en el símbolo de una espera que parece eterna.
Hoy te hablo desde la majestuosidad de mis cielos limpios y la paz de mis embalses, porque aunque parezco recia y eterna, soy el corazón de una tierra que siente la herida de la despoblación y el olvido de los mapas. No me mires solo como un paisaje de paso o un paraíso de caza; mírame como la madre generosa que te dio nombre y que hoy necesita que tú también la defiendas. Mis dehesas, pulmones de un mundo que corre demasiado, no pueden absorber más abandono y mi biodiversidad, ese tesoro único en Europa, se vuelve cada vez más frágil.
En cada rincón de mis dos provincias, desde las Hurdes hasta la Serena, ya hay manos que han decidido quedarse para labrar el mañana. Pero no caminamos solos. Llevamos con nosotros la memoria de los antiguos pastores de la trashumancia, aquellos que con manos curtidas por el frío de las noches al raso amaron este suelo y ya han partido. Ellos ahora son parte de mi arcilla y su esfuerzo resuena en el balar de los rebaños y en el aroma del pimentón y la jara. Honramos su legado cuidando lo que ellos protegieron con tanto sacrificio.
Fui la cuna de un imperio y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que esta tierra noble necesita?