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Comunidad Foral de Navarra - El Viaje

Latido de Bosque y Ribera. Soy la sombra profunda de la Selva de Irati y el desierto esculpido por el viento en las Bardenas Reales. Soy la piedra milenaria de mis castillos que guardan el eco de un Viejo Reino indómito y el murmullo de mis ríos que bajan de los Pirineos para abrazar la huerta de la Ribera. Durante siglos, fui el Corazón de la Montaña, entregando mis hayedos, mis pastos y mi sangre en mil fronteras, mientras mis valles del norte se aislaban en la niebla y mis pueblos del sur veían cómo el agua se convertía en el tesoro más disputado bajo un sol cada vez más ardiente.
 
Hoy te hablo desde la mística de mis monasterios y el empuje de mis gentes, porque aunque parezco una tierra de roble y fortaleza, soy el corazón de una comunidad que siente el desgarro de la despoblación en sus valles altos y la fragilidad de su equilibrio natural. No me mires solo como un paso de peregrinos hacia Santiago; mírame como la madre noble que te dio nombre y que hoy necesita que tú también la defiendas. Mis campos de cereal y mis huertas del Ebro no pueden absorber más olvido.
 
No caminamos solos. Llevamos con nosotros la memoria de los antiguos pastores y los hidalgos de la montaña, aquellos que con manos curtidas por la nieve y el sol amaron este suelo y ya han partido. Ellos ahora son parte de mi arcilla y su esfuerzo resuena en el viento que peina mis hayedos.
 
Fui la cuna de reyes y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que esta tierra noble necesita?