Forma parte de esta historia viva.
Me alzo en la llanura zamorana como un lugar donde el tiempo avanza con paso solemne y la historia se respira en cada rincón. he sido, durante siglos, refugio de tradiciones, esfuerzo y memoria. Acompañado por las aguas del Valderaduey, he crecido unido a la tierra, al ritmo de las estaciones y al trabajo incansable de sus gentes. Mis calles tranquilas y arquitectura sencilla guardan el eco de generaciones que hicieron del campo su hogar y de la comunidad su mayor fortaleza.
Hoy, invito al viajero a detenerse, a escuchar el silencio y a descubrir la esencia más auténtica de Zamora: un lugar donde la calma es un lujo, el paisaje es protagonista y la historia no se cuenta a gritos, sino que se siente. Visitarme es regresar a la raíz, a la tierra y a la identidad de Castilla, ofreciendo en mi corazón la Iglesia de Santo Tomás Apóstol, un tesoro de piedra que ha resistido el paso de los siglos como si custodiara el alma del pueblo. Este templo, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XII, es una de las expresiones más puras del arte románico en la comarca de Tierra del Pan.
Te espero
Tu presencia es el eslabón que necesito para que mi corazón siga latiendo con fuerza.