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Nobleza de la Tierra y el Agua.  Soy la piedra de mis murallas que ha resistido asedios, el caudal del Duero que me da la vida y el susurro del viento entre los robles de la Sierra de la Culebra. Durante siglos, he sido tu escudo y tu sustento, entregándolo todo mientras mi tierra se deshabitaba, mis ríos perdían su transparencia y mis bosques sufrían el azote del fuego y el olvido.

Hoy te hablo, y aunque parezco eterna y de roca, mi capacidad de regenerarme tiene un límite. Soy una tierra que siente la herida de la soledad y el cambio climático. Mis campos de Sanabria y mis viñedos de Toro luchan por mantener su equilibrio ante ciclos cada vez más inciertos. No me mires como un mapa de silencios; mírame como la madre leal que te dio carácter y que hoy reclama tu honor para no dejar que su luz se apague.
 
Desde las tierras de Sayago hasta los valles de Benavente, ya hay quienes han decidido que Zamora no se rinde. Pero no cabalgamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de quienes amaron esta tierra con manos endurecidas por la escarcha, aquellos que levantaron nuestras iglesias y pastorearon nuestros montes y ya han partido. Ellos ahora son parte de mi arcilla y su valor resuena en el aire frío de mis mañanas; honramos su nombre protegiendo la pureza que ellos defendieron.
 
Fui frontera, reino y origen, y hoy te pido que seas el caballero que guarde el futuro de esta tierra. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Zamora necesita?