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Arte, Saber y Toros. Soy la piedra de Villamayor que atrapa la luz del atardecer para bañar de oro mis catedrales y la plaza más hermosa que el hombre pudo imaginar. Soy el murmullo del Tormes a su paso por el puente romano, el refugio místico de Alba de Tormes y el alma universitaria que convirtió mi nombre en faro del saber para el mundo entero. Durante siglos, fui cuna de gramáticas y derechos, entregando mi inteligencia y mi arte mientras mis dehesas se llenaban de toros bravos y encinas bajo cielos infinitos.

Hoy te hablo desde la profundidad de mis Arribes, donde el Duero corta la roca con furia de gigante, y desde la paz de mis pueblos serranos como La Alberca, porque bajo este manto de historia y caliza late un corazón que no olvida. No me mires solo como una lección de historia o un destino de paso; mírame como la tierra que forjó tu estirpe y que hoy necesita que tú también la defiendas para que su luz no se apague.
 
Desde la fortaleza de Ciudad Rodrigo hasta las cumbres de la Peña de Francia, desde la alegría de Guijuelo hasta el silencio de Ledesma, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción. No caminamos sol@s, llevamos con nosotr@s la memoria de generaciones anteriores, de aquellos que con manos curtidas por el sol del campo y la pluma del maestro levantaron este reino de luz, cuidando cada dehesa y cada surco cuando la vida era un desafío constante. Ellos ahora son el susurro que recorre mis claustros y el eco en mis cañones fluviales. 
 
Fui el centro del pensamiento y el orgullo de un Reino, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu guía. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Salamanca necesita?