Dama de las Burgas y Corazón de la Ribeira Sacra. Soy el vapor eterno que brota de mis fuentes, el agua sagrada que desde tiempos de Roma cura el cuerpo y calma el alma. Soy el latido de piedra de mi Catedral, donde el Pórtico del Paraíso guarda los colores de una fe inquebrantable, y el perfil del Puente Mayor que desafía al Miño desde hace siglos. Soy el milagro de mis laderas imposibles en los cañones del Sil, donde los monjes rezaron entre vides y el vino se hizo sangre de una tierra heroica y vertical.
Hoy te hablo desde la mística de San Pedro de Rocas y la paz de mi Parque Natural de O Invernadeiro, porque bajo mi manto de granito y pizarra late un corazón que ha sabido ser puerta de Castilla y baluarte de Galicia. No me mires solo como una estación de tren o un mapa de montañas; mírame como la raíz de un pueblo que domó el fuego de la tierra y el frío de la sierra, el hogar que hoy reclama que tú también te levantes para defender su equilibrio y su futuro.
Desde la nobleza de Allariz hasta el rincón más bravo de Verín o Xinzo, desde el Castillo de Castro Caldelas hasta la mística de los monasterios de Oseira y Celanova, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción. No caminamos solos; llevamos con nosotros la memoria de afiladores y "manteiros", de aquellos que con manos curtidas por el aire de la montaña y la fragua levantaron este reino de luz, cuidando cada bancal y cada castiñeiro cuando la vida era un desafío constante. Ellos son ahora el murmullo de mis ríos y el aliento que agita mis valles de O Ribeiro y Valdeorras.
Fui capital del Reino Suevo y llave de la Vía de la Plata, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de piedra y calor. ¿Estás listo para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Ourense necesita?