Tierra de Montes, Ríos Libres y Carácter Indómito. Soy el primer susurro de la libertad en mis Cortes, el brillo de las vidrieras de mi Catedral y el silencio sagrado de las cumbres de los Picos de Europa. Soy la tierra roja de Las Médulas que el agua esculpió, el alma berciana entre viñedos y castaños, y la fuerza de mis minas que alimentaron el fuego de todo un país. Durante siglos, fui la cabeza de un Reino que forjó un destino, entregando mi hierro y mi sangre mientras mis aldeas se refugiaban en la niebla de los valles y los peregrinos trazaban su fe sobre mi suelo.
Hoy te hablo desde la profundidad de mis cuencas y la majestuosidad de mis puertos, porque bajo este manto de nieve y roca late un corazón vulnerable. No me mires solo como una reliquia del pasado o un paisaje de paso; mírame como la raíz de tu propia voluntad y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para proteger su mañana.
Desde las torres de Ponferrada hasta las orillas del Esla, desde la Maragatería hasta el rincón más puro de Laciana, ya hay quienes han decidido que el silencio no es nuestro destino. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de generaciones anteriores, de aquellos que con manos curtidas por el frío de la montaña y el polvo del carbón levantaron este reino de luz, cuidando cada braña y cada surco cuando la vida era un desafío constante. Ellos ahora son el murmullo de mis ríos y el aliento que agita los hayedos.
Fui la cuna de hombres libres y si me cuidas, yo seguiré siendo tu fuerza. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que León necesita?