Mar de Olivos que Alimenta el Alma. Soy la roca firme de Sierra Mágina, el nacimiento del Guadalquivir que da vida a toda una tierra y el horizonte infinito de mis millones de olivos. Durante siglos, he sido tu sustento y tu identidad, entregándolo todo mientras mi tierra sufría, mis acuíferos se agotaban y mi aire se volvía más ardiente bajo el sol del Santo Rostro.
Hoy te hablo, y aunque parezco un mar eterno de plata y verde, soy una tierra vulnerable. Siento cómo mis suelos pierden su fuerza y cómo la falta de lluvia amenaza el equilibrio de lo que somos. No me mires solo como una despensa de aceite o un paisaje de paso; mírame como la raíz de tu propia vida y el hogar que hoy necesita que tú también te levantes para defenderlo.
Desde las calles de Úbeda y Baeza hasta los rincones más profundos de Cazorla, Segura y Las Villas, ya hay personas que han decidido que el silencio ya no basta. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de nuestros padres y abuelos, aquellos que con manos curtidas y frente sudada cuidaron este olivar y ya han partido. Ellos ahora son parte de este suelo rojo y susurran en el viento que mueve las hojas de plata. Honramos su legado cuidando cada gota y cada palmo de tierra que nos confiaron.
Fui la frontera que unió culturas y hoy te pido que seas el guardián de tu propio paraíso interior. Si me cuidas, yo seguiré siendo tu orgullo y tu sustento. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Jaén necesita?