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Latido de Piedra y Abrazo del Cantábrico. Soy la luz que se filtra en el Soplao, el eco de los glaciares que esculpieron el Valle del Saja y la piel de caliza que sostiene mis cumbres más altas. Durante siglos, fui el baluarte de una estirpe que aprendió a leer las mareas y a labrar la pendiente, entregando mi hierro y mi roble para construir imperios mientras la niebla envolvía mis brañas y el silencio se adueñaba de mis aldeas de piedra.

Hoy te hablo desde la majestuosidad de mis Collados del Asón y la bravura de mis rompientes en Liencres, porque bajo este manto de verde infinito late un corazón que busca protección. No me veas solo como una postal de verano o un refugio de fin de semana; mírame como la tierra que dio sentido a tu nombre y que hoy te pide que seas el muro contra su olvido.
 
Desde la nobleza de Santillana hasta los puertos de Castro y Laredo, desde la pureza de Liébana hasta el corazón de Campoo, ya hay quienes han decidido que nuestra historia no se detendrá. Pero no caminamos sol@s. Llevamos con nosotr@s la memoria de quienes nos precedieron, de aquellos que con manos curtidas por el salitre y la guadaña levantaron cada muro de piedra seca y domaron este relieve imposible bajo cielos de tormenta. Ellos ahora son el murmullo de mis ríos y el aliento que agita mis bosques de robles. Honramos su 
 
Fui la cuna de navegantes y pioneros, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu fuerza y tu hogar. ¿Estás list@ para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Cantabria necesita?